Los ácidos grasos omega 3 son esenciales para los animales, y deben ser incorporados en la dieta. El ácido alfa-linolénico (ALA) es el omega 3 que se encuentra en los vegetales, principalmente en las semillas. Los animales cuentan con enzimas elongasas y desaturasas, capaces de producir a partir de ALA dos omega 3 muy importantes, el EPA y el DHA (eicosapentaenoico y docosahexaenoico). Se han publicado miles de artículos que relacionan al DHA con todos los aspectos relacionados con la salud, en particular con la fertilidad, el desarrollo del feto durante la gestación, el buen funcionamiento del cerebro y la vi- sión, la salud cardiovascular, etc. Muchos expertos en nutrición subrayan la importancia de suplementar la dieta con DHA directamente, debido a la baja capacidad de los animales para producirlo a partir de los precursores ALA y EPA (1).

Hay tres tejidos en los que el DHA tiene una presencia especialmente importante, el cerebro, la retina y las células reproductoras (espermatozoides y óvulos), en los cuales se conserva aunque se elimine de la dieta durante un periodo prolongado. En el resto de los tejidos, la cantidad de DHA es menor pero también tiende a conservarse. Por el contrario, EPA sólo incrementa su presencia como respuesta a su incremento en la ingesta, y se reduce rápidamente cuando se elimina de ella

DHA y fertilidad

Cuando se suplementa durante dos meses al semental con DHA, el porcentaje de este omega 3 en el espermatozoide alcanza el 30% del total de ácidos grasos. Esto supone el doble o el triple de DHA respecto a otros sementales no suplementados. Además, aunque se deje de suplementar con DHA durante un mes, no se reduce su porcentaje, y sólo hay una pequeña reducción después de dos meses de suspender el suplemento de DHA. Respecto a las características del semen tras la suplementación, se demuestra un incremento en el volumen de semen producido, con una mayor concentración de es- permatozoides, los cuales presentan un incremento en su porcentaje de viabilidad y de movilidad, dis- minuyendo el porcentaje de espermatozoides inmóviles. Este resultado se ha repetido con diferentes especies de mamíferos, y se ha postulado que el DHA es un componente estructural obligatorio para la formación de su esperma (2).

DHA en la gestación:

De especial relevancia es el hecho de que cuando comienza a formarse el cerebro en un feto, ese tejido comienza a
acumular DHA procedente de la madre y durante toda la vida el cerebro contiene una gran cantidad de DHA (3,4). Un inadecuado suministro de DHA en estos momentos del desarrollo fetal, espe- cialmente en el último trimestre de gestación, tendrá malas consecuencias para la salud del neonato, especialmente a nivel de neurodesarrollo, pero también en otros importantes aspectos, como el adelanta- miento del parto, y bajo peso al nacimiento (5). También se ha relacionado la baja ingesta materna de DHA, con un insuficiente desarrollo del sistema inmunitario tras el nacimiento.

Se han realizado estudios suplementando a las madres durante el último tercio de gestación con EPA y DHA, y se ha comprobado que aunque en el plasma de la madre se produce incremento de ambos omega 3, en el plasma del feto sólo aumenta el nivel de DHA.

Es importante señalar, que durante el periodo de lactación, la madre continúa siendo la única fuente de DHA que tendrá su hijo, por lo que es necesario que se continúe suplementando a la madre con DHA du- rante el amamantamiento.

DHA en la in amación:

Actualmente se conoce la influencia del DHA en la regulación de la inflamación, que las células ponen en marcha en su intento por recuperar la homeostasis que han perdido como consecuencia de alguno de los muchos procesos que pueden alterarla. Que los omega 3, y en especial DHA, tienen efecto antiinflama- torio, se conoce desde hace bastante tiempo, pero los mecanismos moleculares íntimos que conducen a este efecto, han comenzado a descubrirse hace poco más de una década. Ahora sabemos que el DHA se transforma mediante reacciones enzimáticas en moléculas de gran potencia llamadas docosanoides (6).

Son muchos los docosanoides que se han descubierto, pero el más documentado es la Neuroprotectina D1, abreviado NPD1 (7). Se ha comprobado que la NPD1 puede modular la respuesta inflamatoria en to- das sus fases, disminuyendo la producción de moléculas proinflamatorias a partir del ácido araquidónico (prostaglandinas, leucotrienos, tromboxanos, etc.), modulando la activación de células defensivas (linfo- citos, macrófagos, etc.) y regulando la expresión de algunos genes proinflamatorios, al interactuar con determinados factores nucleares.
Todos los docosanoides comparten el hecho de actuar en cantidades muy pequeñas, en el rango de micro o nanogramos, mientras que la ingesta de DHA requiere de uno o más gramos diarios para mantener los niveles de los tejidos.
Dentro de las patologías inflamatorias, una de las más prevalentes es la osteoartritis. En los estudios realizados en perros se ha encontrado que el dolor, la crepitación y la efusión sinovial, mejoran relativa- mente pronto tras la administración de 50 mg/kg/día de DHA. Sin embargo, la incomodidad del animal a la exploración y la cojera, remiten más lentamente.

Son muchas las patologías que cursan con un proceso inflamatorio que se pueden mejorar con el empleo de DHA, pero también es importante la suplementación con dosis de 10-15 mg/kg/día para conseguir un estatus más saludable de los animales. Podemos señalar que hay estudios que correlacionan la insufi- ciencia cardiaca en perros con la caquexia, un aumento de citoquinas proinflamatorias y con un nivel bajo de DHA, y un aumento de la ingesta de DHA reduce la caquexia, las citoquinas proinflamatorias y la insu- ficiencia cardiaca (8).
Se ha comprobado que incrementando la ingesta de DHA de los animales, mediante alimentos o con su- plementos, se incrementa el nivel de DHA en los tejidos y esto tiene el potencial para prevenir o mejorar una gran variedad de enfermedades, como artritis, enfermedad cardiaca y vascular, dermatitis atópica, cáncer, fallo renal crónico, trastornos del ánimo, enfermedades neurológicas, etc. (9).

DHA PET SUPPORT es un producto diseñado para alcanzar la máxima absorción y biodisponibilidad, y de manejo fácil y seguro. Para ello, se ha purificado el DHA a partir de aceite de pescado procedente de an- choa, un pez pequeño, de ciclo de vida corto, que ocupa un lugar basal en la cadena trófica marina, y que vive en corrientes marinas de agua fría y limpia que sólo encuentran lejos de la costa. Gracias a todo esto, no acumula metales pesados como el metilmercurio, (a diferencia de otros grandes depredadores como el atún) que tan perjudiciales son especialmente para las madres gestantes.

Una vez purificado, el DHA se ha esterificado enzimáticamente en un triglicérido, porque así se maximiza su absorción.
DHA PET SUPPORT, contiene una cantidad de EPA residual muy reducida, inferior al 5%, lo cual también es importante para asegurar la máxima biodisponibilidad del DHA, porque EPA compite por la absorción y biodisponibilidad con el DHA (3).

Además, la alta concentración del DHA PET SUPPORT permite alcanzar un grado de suplementación exce- lente con una cápsula diaria, y en caso de que el profesional veterinario lo considere necesario, se puede elevar la ingesta diaria a cuatro cápsulas o más, dependiendo de las necesidades.

Referencias bibliográficas

  1. 1.-  Bazán, N.G., y cols. (2011) Docosahexaenoic acid signalolipidomics in nutrition: significance in aging, neuroin- flammation, macular degeneration, Alzheimer’s, and other neurodegenerative diseases. Annu Rev Nutr. Aug 21;31:321-51.
  2. 2.-  Alizadeh A.R., y cols. (2014) Dietary fish oil can change sperm parameters and fatty acid profiles of ram sperm during oil consumption period and after removal of oil source. Cell Journal.; 16(3): 289-298.
    1. 3.-  Arterburn, L.M., y cols. (2006) Distribution, interconversion, and dose response of n-3 fatty acids in humans. Am J Clin Nutr. Jun;83(6 Suppl):1467S-1476S.
    2. 4.-  Kuipers, R.S., (2012) Gestational age dependent changes of the fetal brain, liver and adipose tissue fatty acid compositions in a population with high fish intakes. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. Apr;86(4-5):189-99.
    3. 5.-  Crawford M. (2000) Placental delivery of arachidonic and docosahexaenoic acids: implications for the lipid nutri- tion of preterm infants. Am J Clin Nutr. Jan;71(1 Suppl):275S-84S.
    4. 6.-  Levy, B.D. (2012) Resolvin D1 and Resolvin E1 Promote the Resolution of Allergic Airway Inflammation via Sha- red and Distinct Molecular Counter-Regulatory Pathways. Front Immunol. Dec 28; Vol3: Art. 390.
    5. 7.-  Mukherjee, P.K. y cols. (2004) Neuroprotectin D1: a docosahexaenoic acidderived docosatriene protects human retinal pigment epithelial cells from oxidative stress. Proc Natl Acad Sci USA. Jun 1;101(22):8491-6.
    6. 8.-  Freeman L.M., y cols. (1998) Nutritional alterations and the effect of fish oil supplementation in dogs with heart failure. J Vet Intern Med. Nov-Dec;12(6):440-8.
    7. 9.-  Stoeckel K., y cols. (2011) Fatty acid patterns of dog erythrocyte membranes after feeding of a fish-oil based DHA-rich supplement with a base diet low in n-3 fatty acids versus a diet containing added n-3 fatty acids. Acta Vet Scand. Oct 24;53:57.